Sobre algunas tradiciones recogidas en Biel

En todas las Cinco Villas, es importante la tradición oral recogida en torno a los cuentos infantiles. En ellos encontramos algunos personajes misteriosos, que se utilizaban para amedrentar a los pequeños. Son habituales las amenazas aludiendo a lugares o seres fantásticos de rasgos indefinidos. En Biel tenemos la garrancha, una especie de bruja que, según se cuenta, habitaba en las falsas de las casas. También encontramos al conocido caparrucho con la caña, personaje que vela por el silencio en la procesión del Santo entierro. A los niños se les amenazaba con el caparrucho, que iba a venir a pegarles un cañazo.

Otra tradición muy común en las Cinco Villas eran las corridas, carreras pedestres en las que se daban vueltas a una era o se recorría una distancia por un camino .En Biel se hacía la corrida el primer día de las fiestas de la Virgen de la Sierra y el ganador recibía como premio una torta de fiesta y más recientemente un ramo de albahaca y un premio en metálico. También se celebrara la corrida el Día de Santa Ana, 26 de Julio y en ella los participantes corrrían descalzos por el lecho seco del río Arba hasta llegar al punto donde esperaba un gallo.

Una de las costumbres más curiosas de las Cinco Villas es la matanza del gallo que en Biel y El Frago se realizaba en al fiesta de San Nicolás, 6 de Diciembre.

En Biel se celebraba así: el día anterior los mocetes de la escuela recogían "ramilla" para la hoguera: se trata de ramosa de buxo, allagas, ramas de sabina, chineprizos (ramas de enebro) y carrasquizos (ramas de carrasca), al oscurecer se prendía la hoguera y se cantaba la canción de San Nicolás. Al dia siguiente, después de celebrar misa a las 10, se reunían todos los mocés en la ermita de San Juan y se colocaba al gallo, que días antes se había comprado a alguna vecina, encima de un palo y rodeado de ramas de boj. Inmediatamente, precedidos por el palo con el gallo, los niños iniciaban el recorrido de puerta en puerta entonado el canto a San Nicolás. Durante el recorrido el maestro vendía boletos para la rifa del gallo, con la que sufragaban los gastos de su compra, y los mocetes recogían en capazos longanizas, chorizos, tortas, patatas, judías... para la merienda de la tarde. Era por la tarde antes de la merienda, cuando se celebraba el juego del gallo.Se colocaba al animal en un agujero dejando sobresalir su cuello. A cada niño se le vendaban los ojos, se le deba tres vueltas y se le permitía intentar matar al gallo con una esforacha (herramienta para peinar el lino o el cáñamo). Si a los tres golpes no conseguía esgargamelarlo (degollarlo) se la daba la oportunidad al siguiente.

La canción mencionada de San Nicolás decía:


San Nicolás coronado
Cuatro gallinas y un gallo,
Una mano, cinco dedos
En la otra tres y dos
Angeles semos
Del cielo venimos
Cestas traemos
Chullas pedimos
Aquí estamos en la puerta
Aguardando la respuesta
Si nos dan o no nos dan
Las gallinicas lo pagarán
Las gallinas que encontemos
Manda el rey que las matemos
Viva el rey y muera el gallo
Cuatrocientos a caballo
Gallo de San Nicolás
Has tenido guena dueña
Y ahora vas a morir
Por los niños de la escuela
¡viva San Nicolás!.

Por Nochebuena, en Biel después de Misa del gallo, se iba a casa a hacer la colocación, es decir recenar. Era entonces cuando se bebía ponche, resultado de calentar vino con manzana poco asada, membrillo, higos secos, canale y miel, además de tomar fullatre, torta amasada con miel y luego tostada. En Biel, como en otros muchos pueblos de Aragón se celebraba el rito de la troncada, o tronca. El rito consistía en colocar un tronco muy grande de pino o chaparro en el hogar. Había que hacer un gran fuego, pues se decía que esa noche la Virgen María secaba los pañales del Niño Jesús y pasaría varias veces por la caminera. La tronca debía arder toda la noche, y sus restos tenían un carácter mágico, en Biel se guardaban para esparcirlos por los campos para bendecirlos.

El mismo día de Navidad, como el día de Reyes, se salía a visitar los belenes de las casas de los ricos, uno de los pocos momentos en que se podía entrar en ellas, esta misma tradición se recoge en Uncastillo.

Febrero era el mes de la hogueras y en Biel se encendían para San Blas y la Candelera.

Para Carnaval en Biel como en Fuencalderas, Tauste... Se solían disfrazar con una mascara o mascareta, que era de trapo. En Biel se le decía:


¡Mascareta peluda
dientes de burra!

(Colaboración de Sergio y Roberto de Casa Tripa).